miércoles, 10 de junio de 2015

CÓMO ENSEÑAR EL AUTOCONTROL DE LA CONDUCTA IMPULSIVA EN EL AULA A TRAVÉS DE LA TÉCNICA DE LAS BURBUJAS DE JABÓN.

Cómo explicamos en un artículo anterior, tener autocontrol de nuestras emociones no siempre es fácil, y mucho menos si hablamos de los niños. Las técnicas más comunes para educar este autocontrol, han estado por mucho tiempo basadas en el uso sistematizado de premios y castigos. Este tipo de aprendizaje tiene como objetivo, enseñar a expresar y ejecutar sus necesidades de una forma apropiada.  Es un planteamiento de enseñanza del niño cuyo  fin es  que aprenda a controlar sus propias conductas no deseadas con ayudas de estímulos externos (en este caso el castigo).


En el aula de educación infantil es muy normal encontrar niños que en muchas ocasiones presenten conductas reprobables.  Y no siempre debemos aplicar la técnica del castigo. Existen otras técnicas en las que a través del juego podemos enseñar a los niños a controlar sus emociones más negativas. Una de estas técnicas es la de las burbujas de jabón.

A casi todos, ya seamos grandes o pequeños, nos encantan las burbujas de jabón. Verlas formarse y salir volando al soplar, es siempre divertido, pero aún lo es más corretear detrás de ellas para hacerlas explotar. Pues bien, es justo en este último punto donde nos apoyaremos los adultos para enseñar a nuestros peques que podemos controlar nuestros impulsos y, en consecuencia, nuestra manera de actuar.

La actividad es muy simple. Se trata de colocar a los niños sentados en círculo o como tengáis costumbre de hacerlo a la hora de trabajar en asamblea, y a continuación explicar que nosotros vamos a hacer pompas de jabón pero que no pueden tocar ninguna, que hemos de dejar que esta vez, sean ellas las que nos toquen. Podéis añadir algún cuento fantástico sobre las burbujas de jabón mágicas que querían ser amigas de los niños, y no querían que ellos las explotaran por que si no se pondrían tristes.  Una vez que explicáis la historieta para motivarlos, dejáis bien claro, que el que no sea capaz de controlarse y toque una, o sople,  perderá y se sentará en su silla. El ganador o ganadora será nombrado “amigo oficial de las burbujas de jabón” y podéis premiarlo con un gomet conmemorativo del evento y nombrarlo “Hacedor de burbujas oficial del día”.


Cuando hagáis las burbujas, los veréis como se quedarán con muuuuchas ganas de tocarlas pero aprenderán, poco a poco, a controlarse y no hacerlo. Conforme sean las burbujas las que los toquen a ellos y les exploten encima, veréis sus caritas emocionadas.  Cuando hayáis acabado, podéis jugar un ratito más de manera libre, siendo el ganador el que en esta ocasión haga las burbujas.  Os lo pasaréis muy bien, y ellos aprenderán sin darse cuenta. 

Fuente: http://actividadesinfantil.com/archives/8985